El Punto de Vista del Observador

      Una persona deja de respirar. No se mueve. No hay actividad cerebral. Desaparece para nosotros en poco tiempo. La pérdida de esta Consciencia es llamada Muerte por el observador.         Reflexionemos. Existen dos individuos: aquel que  está experimentando la muerte y el observador. El individuo que experimenta la muerte pierde la Consciencia en el Plano Físico, sin embargo, según nos enseñan los Maestros, en realidad está cambiando su Consciencia de un plano a otro. El observador, que se atiene solo a lo fenoménico, solo puede concluir que alguien ha fallecido y ya no tiene Consciencia. Ahora bien, desde el punto de vista del sujeto que experimenta el fallecimiento, su percepción se centra más en una pérdida de la capacidad para expresarse a través de los sentidos físicos. Es decir, no tiene un organismo a través del cual expresarse, pero puede llegar, incluso, a ser consciente del plano físico. Esto es lo que nos enseñan los Maestros.        Quizás muchos de los que ahora estáis leyendo este post habéis experimentado el hecho de estar conscientes más allá del cuerpo físico. Esto suele ocurrir con bastante frecuencia. A veces, en un accidente, en una enfermedad grave, en una operación quirúrgica, algunas personas han experimentado la sensación de existir fuera del organismo. La percepción del cuerpo físico como una «cosa diferente a ellos mismos”. Este fenómeno va en la línea de lo que popularmente está descrito como el “viaje astral» o la «proyección psíquica”. No necesitamos capacitarnos en esas técnicas, por supuesto, pero esos fenómenos hacen alusión al hecho de que, si somos capaces de expresar actividades conscientes más allá del cuerpo físico, la experiencia de la muerte dejará de tener su valor dramático, vinculado al...