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La Muerte No Existe

Aquello que somos realmente, es Divino e inmortal. Aquello que es capaz de morir (entiéndase “Cambiar”) es la personalidad transitoria. Según el árbol de la Vida cabalístico, “la personalidad” está compuesta por los Sephiroth (Esferas o cuerpos) numerados con el número 10, el 9, el 8, y el 7. Uno de los grandes problemas o de las grandes dificultades que tiene el ser humano para entender el concepto de “constante cambio” o de “cambio final denominado Muerte”  se debe a que no sabe muy bien en qué consiste. No sabe cómo está formado el Ser Humano, cómo está compuesto, cuáles son las facetas de su ser. Existe una falsa identificación con la personalidad transitoria. La Cábala provee un sistema muy bien definido que permite descubrir la constitución del Ser Humano tal como realmente es. La expresión más importante de este sistema es el diagrama del Árbol de la Vida. En este esquema,  las esferas están numeradas de la 1 a la 10. La más alta es la 1, la más baja la 10 y entre todas, se puede explicar el funcionamiento integral de un Ser Humano. La esfera número diez, la más baja, representa el cuerpo físico. Así, podemos apreciar que un ser humano es mucho más que un cuerpo físico… es este, más otras nueve esferas. En hebreo, las esferas se llaman sefirá, en plural sefirot. También las podemos llamar “cuerpos”, “planos”, “vehículos” y el conocimiento esotérico de todas las tradiciones verdaderas coinciden en esto aunque utilicen otro lenguaje y otros diagramas. El ser humano está compuesto por un número definido de sefirot. Aquello que un ser humano es realmente, lo consideramos “Divino e Inmortal”. Ser “Divino e Inmortal” significa que estamos formados por un nivel que no pasa por esa experiencia que denominamos “la muerte”, tal como nosotros la estamos viendo y experimentando en el plano...

Una filosofía de la Vida

No interesarse realmente por el problema de la muerte es ignorar el propósito de la vida. El estudio de la muerte puede enriquecer en gran medida una fértil filosofía de vida. Este estudio puede hacer de nosotros los exponentes de una nueva manera de vivir. No significa que vayamos a ponernos sombreros y túnicas y vayamos por las calles llamando la atención con medallas o símbolos. Significa que en consciencia llegaremos a desenvolver una nueva manera de experimentar la vida. La palabra filosofía significa Amor a la Sabiduría. La Sabiduría es la expresión de la  verdad, de la realidad entendida por el ser humano. Con este estudio se busca la generación de nuevos puntos de vista, nuevas actitudes y una manera de enfrentar todos aquellos acontecimientos relacionados con el cambio, la transformación y la muerte desde una perspectiva completamente renovada. Podemos llegar a convertirnos en Filósofos de nuestra propia existencia. ¿Qué es la muerte? Es algo que no es. Fundamentalmente, un espejismo. Cuando vamos por la carretera, en el asfalto, sobre todo cuando hace mucho calor, a veces se pueden ver unos charcos, como si el asfalto estuviera lleno de agua.  Cuando nos vamos acercando, el agua desaparece. Eso es un espejismo. Reflejos de reflejos.  Siempre hemos escuchado o nos hemos reído de esas viñetas humorísticas en las que un hombre perdido en el desierto ve un oasis, pero pronto descubre que el oasis no existe. Se trata de algo que no existe donde se cree que está. De hecho, un espejismo es la imagen de algo que  está en otra parte. La muerte no es real, es un espejismo. Esto es lo que debemos aprender. Solo es una imagen. La humanidad común entiende que el individuo, al fallecer, ha terminado. La enseñanza expone lo contrario. Simplemente se produce la ilusión de que desaparece. Debemos desenvolver una real, verdadera y aguda percepción de lo que está ocurriendo. Dijo un Maestro “La muerte se relaciona con el ser Divino que a través de la vestimenta se expresa.” Esta frase es la esencia que debemos aprender y experimentar. Un ser en una vestimenta. Si nosotros nos sacamos la vestimenta, podemos decir “estoy desnudo” o “medio vestido”, pero nunca diremos “he dejado de existir”. Seguimos siendo, tanto si voy vestido de blanco como de negro, con sombrero o sin sombrero, tanto si voy desnudo como si voy muy abrigado. No, no dejamos de existir. Seguimos...