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No tiene importancia…

           Para el Maestro que ha trascendido la noción dualista de la vida y de la muerte, la destrucción del envoltorio físico, que tanto entristece al no iniciado, es de poca importancia. Pues sí, para un Maestro, el cual su desenvolvimiento de consciencia y su alto grado de espiritualidad le han permitido trascender estos conceptos, el hecho de perder su cuerpo físico es de poca importancia.    Para nosotros, entendiendo el común sentir de la gente, es una catástrofe. Si tenemos la oportunidad de encontrarnos con diferentes Maestros espirituales verdaderos, personas que consideremos como individuos que expresan altos grados de espiritualidad y les preguntamos acerca de la experiencia de la muerte, seguramente veremos que, todos ellos sin excepción, coinciden en los mismos puntos de vista. Y esos puntos de vista tienen una gran relevancia en su existencia. La pérdida de su cuerpo físico no les entristece en absoluto.      Un hecho que al no-iniciado entristece mucho, tanto si se trata de su propio cuerpo como si se trata del cuerpo de un ser querido. La experiencia se suele vivir como una verdadera pérdida. Pero el Iniciado, el Adepto, el Maestro, no lo vive de esta manera. Y este hecho es uno de los rasgos que define la Maestría espiritual. En otras palabras: Nadie pude llegar a ser un Maestro espiritual o un Adepto si no tiene estas características de Consciencia en relación a la experiencia de la...

Dice el Maestro Phillippe

Anthelme Nizier Philippe (1849 Rubathier, Francia – 1905 L’ Arbresle , Francia)  también conocido como  el Maestro Philippe de Lyon, fue una importante figura espiritual que vivió a finales del siglo XIX.  Desde muy temprana edad mostró capacidades sanadoras  y una gran compasión por sus semejantes. Se cuenta que, debido a los muchos milagros que efectuó en el ámbito de la curación, fue perseguido por la sociedad médica de la época por “practicar medicina sin licencia”. Sin embargo, en 1884 presentó una tesis en  la Universidad de Cincinnati, titulada “Principios de Higiene de los aplicables en el embarazo, el parto y la infancia ” que le permitió obtener el doctorado en Medicina. Las enseñanzas más difundidas del Maestro Phillippe, en general, estaban dirigidas a un público simple (mayoritariamente campesinos) inmerso en la religión católica, por lo cual, encontraremos que su discurso se encontraba bastante influido por ese contexto. No obstante, su pensamiento esencial coincide enteramente con lo afirmado por otros Maestros.  “Debéis hacer esfuerzos en este lado por hacer el bien, ya que trabajamos para después de la muerte. Cuantos más esfuerzos haya hecho un hombre en este mundo, más consciente será en el otro. No se debe desear la muerte. Debemos vivir para nuestro padres, nuestro amigos, nuestros semejantes”  “Tenemos miedo a la muerte porque hay células de nosotros mismos que están apegadas a las cosas que nos rodean y eso provoca desgarro”  “A nuestra muerte, vemos pasar ante nosotros todos nuestros actos… la muerte sólo existe en apariencia, nuestro cuerpo no muere, existe una metamorfosis. El alma se separa del cuerpo, rompe los lazos que la retienen y queda libre, es decir, libre para nosotros, pero retorna a una familia que ya conocíamos y de la cual nos separamos para venir aquí, sobre la tierra.”  “No se sufre el momento de la muerte. Lo que nos hace sufrir es el miedo que tenemos a ella. ¿Y por qué este miedo? La muerte no existe y es una falta de confianza hacia Dios temerla.”  “Sé que nosotros volvemos; os he dado pruebas irrefutables de que después de la muerte, no todo está muerto. El alma es mucho más antigua que el cuerpo; como consecuencia, regresamos a  este mundo a pagar nuestras deudas, pues es necesario que todo se pague”   (Fuente: Vida y Palabras. Maestro Phillippe. de Alfred Haehl)...

Sentir miedo es natural

        Cuando el ser humano se encuentra conscientemente encarnado está dentro de una serie de Leyes Universales. Leyes dentro de Leyes. La Ley que está implicada en esto que llamamos “el proceso de la muerte” es una Ley Universal y no podemos huir de ella. Aún así, se puede hacer mucho al respecto. Intentaremos no tener miedo a la muerte, aunque esto, es bastante difícil.  Casi imposible. Generalmente, cuando se le pregunta a la gente si tiene miedo a la muerte, la respuesta, en la mayoría de los casos, es negativa. Se suele responder con cuestiones alternativas: miedo a morir con dolor, miedo a morir sin haber disfrutado suficientemente de la vida, miedo a que pasará con aquello que dejo, miedo a morir sin haber concretado determinadas metas…  En realidad, todas estas racionalizaciones no son más que una manera de suavizar ese miedo innato que tenemos a la muerte. Pero esto no tiene por qué ser un problema. Veamos. Sabemos que existen héroes, en las guerras, en las conquistas, deportistas de elite, grandes campeones que, cuando les preguntamos si han sentido miedo alguna vez, la mayoría responde que sí.  El problema no está en el miedo. El problema está en qué hacemos con ese miedo. Debemos saber cómo dominarlo y superarlo. Aquél que no tiene miedo puede llegar a ser temerario y no se trata de ser temerario. Se trata de saber escalar, alcanzar altas cimas y poner el miedo bajo control. El miedo, hasta cierto punto, es un vigilante que nos permitirá estar en una situación  con inteligencia, con amor inteligente, con discriminación. Así que, por el momento, partimos de esta premisa: tenemos miedo a la muerte, pero sentir esto no tiene nada de malo. Ello es algo perfectamente natural. Somos humanos y todo aquello que es desconocido nos provoca un cierto temor. Sin embargo, cuando seamos grandes Maestros, dentro de unos pocos eones de tiempo, en ese entonces, no tendremos miedo porque sabremos realmente y entenderemos esta Ley en su plenitud de...