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Dice Aurobindo…

Sri Aurobindo (Calcuta 1872 – Pondicherry 1950). Fue un poeta y Maestro Hindú que vivió a principios del siglo XX. Participó en el movimiento nacionalista de Bengala e influyó en el pensamiento de la India a través del periódico Bande Mataram, difusor de sus enseñanzas. Inspirada en sus principios, su discípula Mirra Alfassa, más conocida como La Madre, fundó una pequeña ciudad conocida como Auroville. . Algunas de sus reflexiones sobre la muerte le llevan a coincidir con otros Maestros: . “¿Qué es, pues, esto que llamas Muerte? ¿Puede Dios morir? Oh, tú, que temes la muerte, es la vida la que ha ido a ti jugando con la cabeza de un muerto y oculta tras una máscara de terror” “Oh muerte, nuestro amigo enmascarado y creador de oportunidades, cuando vayas a abrir la puerta, no dudes en decírnoslo de antemano, pues no somos nosotros de esos que se estremecen al oír tu gemido de hierro” “La inmortalidad no es la supervivencia de la personalidad mental después de la muerte, aunque también eso es cierto, sino la posesión despierta del Ser —que no está sujeto al nacimiento ni a la muerte—, cuyo cuerpo es solo un instrumento y una proyección” “La Muerte construyó este mundo para poder vivir en él. ¿Suprimirías la muerte? Entonces perecerá también la vida. No puedes abolir la muerte, pero podrías transformarla en una gran vida.” “Si hubiese solo Vida y no muerte, no podría haber inmortalidad; si hubiese solo amor y no crueldad, la alegría solo sería un embeleso tibio y efímero; si hubiese solo razón y no ignorancia, nuestro mayor logro no excedería un racionalismo limitado y una sabiduría mundana.” “Transformada, la Muerte se convierte en Vida que es Inmortalidad; transfigurada, la Crueldad se convierte en Amor que es éxtasis irresistible; transmutada, la Ignorancia se convierte en Luz que sobrepasa la sabiduría y el conocimiento. En consecuencia, cuando la Tierra ya no necesite morir para progresar, no habrá más muerte. Cuando la Tierra ya no necesite sufrir para progresar, no habrá más sufrimiento. Y cuando la Tierra ya no necesite odiar para amar, no habrá más odio.”...

Dice el Maestro Morya

Se puede considerar una cadena de encarnaciones como una secuencia de vidas separadas, pero es mejor mirar toda la cadena de encarnaciones como una vida. Ciertamente, la vida es una; desde el momento del dominio de la conciencia humana, la vida con todo lo que implica no cesa, y las corrientes cósmicas circundantes evocan las mismas sensaciones en todas las fases de la vida. Esta es una de las condiciones de la vida más unificadora, probando la individualidad innata de todos los principios.

La Muerte es una Ilusión por Thich Nhat Hanh

    Thich Nhat Hanh, es un Maestro Zen nacido en Vietnam en 1926. Se le reconoce mundialmente por ser un gran activista por la paz.  Actualmente vive en Francia, en una comunidad budista llamada Plum Village fundada en 1982.    Aquí difundimos el fragmento de un reportaje realizado hace relativamente poco, en el que este Maestro nos expone la idea de “La Muerte como ilusión” desde una perspectiva budista....

Dice Ramana Maharshi

Ramana Maharshi (1879-1950), ha expresado una vida en que la inquietud por la muerte fue el motor determinante desde el principio de su vida espiritual. El fallecimiento de sus progenitores marcaron su infancia. Las experiencias que tuvo respecto al mundo animal también le impulsaron a preguntarse por aquello que denominamos “muerte”. Toda su enseñanza (vinculada al Vedanta Advaita) siempre ha mostrado el punto de vista correcto acerca de nuestro tema. Cierta vez, un discípulo le preguntó respecto a la muerte. Su respuesta fue:   “Nacimiento y renacimiento revelan el Reino. Os identificáis con vuestro cuerpo. Lo cual es una falsa identificación. Creéis que vuestro cuerpo ha nacido y pronto morirá. Estáis confundiendo dos niveles de valores. Conoced vuestro “Yo” real y estas preguntas no tendrán lugar.”   Si fuésemos conscientes de aquello que es real en nosotros, ni siquiera nos preguntaríamos acerca de la muerte, porque nacimiento y renacimiento son solo experiencias del mundo físico, del “Reino”. Su enseñanza nos señala la gran dificultad que tiene el individuo común: el problema de la identificación. Creemos que somos nuestro cuerpo físico y, aunque intelectualmente lleguemos al convencimiento de que somos más que ello, necesitamos experimentar y reflexionar al respecto....

Dice el Maestro Phillippe

Anthelme Nizier Philippe (1849 Rubathier, Francia – 1905 L’ Arbresle , Francia)  también conocido como  el Maestro Philippe de Lyon, fue una importante figura espiritual que vivió a finales del siglo XIX.  Desde muy temprana edad mostró capacidades sanadoras  y una gran compasión por sus semejantes. Se cuenta que, debido a los muchos milagros que efectuó en el ámbito de la curación, fue perseguido por la sociedad médica de la época por “practicar medicina sin licencia”. Sin embargo, en 1884 presentó una tesis en  la Universidad de Cincinnati, titulada “Principios de Higiene de los aplicables en el embarazo, el parto y la infancia ” que le permitió obtener el doctorado en Medicina. Las enseñanzas más difundidas del Maestro Phillippe, en general, estaban dirigidas a un público simple (mayoritariamente campesinos) inmerso en la religión católica, por lo cual, encontraremos que su discurso se encontraba bastante influido por ese contexto. No obstante, su pensamiento esencial coincide enteramente con lo afirmado por otros Maestros.  “Debéis hacer esfuerzos en este lado por hacer el bien, ya que trabajamos para después de la muerte. Cuantos más esfuerzos haya hecho un hombre en este mundo, más consciente será en el otro. No se debe desear la muerte. Debemos vivir para nuestro padres, nuestro amigos, nuestros semejantes”  “Tenemos miedo a la muerte porque hay células de nosotros mismos que están apegadas a las cosas que nos rodean y eso provoca desgarro”  “A nuestra muerte, vemos pasar ante nosotros todos nuestros actos… la muerte sólo existe en apariencia, nuestro cuerpo no muere, existe una metamorfosis. El alma se separa del cuerpo, rompe los lazos que la retienen y queda libre, es decir, libre para nosotros, pero retorna a una familia que ya conocíamos y de la cual nos separamos para venir aquí, sobre la tierra.”  “No se sufre el momento de la muerte. Lo que nos hace sufrir es el miedo que tenemos a ella. ¿Y por qué este miedo? La muerte no existe y es una falta de confianza hacia Dios temerla.”  “Sé que nosotros volvemos; os he dado pruebas irrefutables de que después de la muerte, no todo está muerto. El alma es mucho más antigua que el cuerpo; como consecuencia, regresamos a  este mundo a pagar nuestras deudas, pues es necesario que todo se pague”   (Fuente: Vida y Palabras. Maestro Phillippe. de Alfred Haehl)...