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Una excepcional oportunidad

        Existe una oportunidad que nos ofrecerá el momento de la muerte y es la ocasión de expandir nuestra Consciencia. Al seguir enseñanzas que nos sumergen en el Arte de Saber Morir, nos entrenamos para que cuando llegue ese momento, estemos preparados iniciáticamente, es decir, listos para vivirlo de manera que la experiencia se convierta en una expansión de Consciencia. Una expansión de Consciencia que quedará en nuestra manera de ser. Habremos pasado la muerte, pero esa experiencia quedará como beneficio cuando volvamos a encarnar. Experimentaremos la vida desde otros puntos de vista diferentes a como la hemos experimentado en el presente. Esa futura vida tendrá la esencia, el resumen, el beneficio de que ya hemos vivido la experiencia de la muerte en forma iniciática, de una manera autoconsciente.      Esta manera de enfrentar los estudios del Arte de Saber Morir pues, marca una gran diferencia con cualquier sistema que se acerca a la experiencia de la muerte desde un punto de vista, llamémoslo profano o “común”. Estos sistemas tienen su valor, por supuesto, ya que pueden darnos una gran cantidad de recursos para que cuando fallezcamos, podamos vivir la experiencia de la mejor manera posible: con menos miedo, máxima fe, sin dolor… pero el Arte de Saber Morir no habla de ello. El enfoque que desarrolla este Arte está dirigido a que la muerte sea uno de los instantes más importantes de toda nuestra existencia. Que podamos elevarnos de tal manera que sea posible vivirlo de una manera completamente distinta a como lo hemos vivido hasta ahora.      En las Escuelas de desenvolvimiento Espiritual o en las Ordenes Iniciáticas ya existen ceremonias que emulan este movimiento de consciencia de un estado a otro, ceremonias que son llamadas Iniciaciones. Tienen un gran valor, sobre todo cuando se muere a los antiguos patrones de conducta ignorante y se intenta nacer a una manera superior de ser. Pero aquí estamos hablando de otra cosa. No estamos hablando de simbolismo. Hablamos de entrar en una nueva manera de ser, de valorar las cosas, mucho más allá del plano tridimensional. A ese hecho es al que nosotros nos referimos como “concepto iniciático de la muerte”, idea que se separa mucho de una simple consideración simbólica o de intención y se basa, como veremos en futuros posts, en el aspecto de la Consciencia de “poder experimentar” y transformar nuestro...

El Punto de Vista del Observador

      Una persona deja de respirar. No se mueve. No hay actividad cerebral. Desaparece para nosotros en poco tiempo. La pérdida de esta Consciencia es llamada Muerte por el observador.         Reflexionemos. Existen dos individuos: aquel que  está experimentando la muerte y el observador. El individuo que experimenta la muerte pierde la Consciencia en el Plano Físico, sin embargo, según nos enseñan los Maestros, en realidad está cambiando su Consciencia de un plano a otro. El observador, que se atiene solo a lo fenoménico, solo puede concluir que alguien ha fallecido y ya no tiene Consciencia. Ahora bien, desde el punto de vista del sujeto que experimenta el fallecimiento, su percepción se centra más en una pérdida de la capacidad para expresarse a través de los sentidos físicos. Es decir, no tiene un organismo a través del cual expresarse, pero puede llegar, incluso, a ser consciente del plano físico. Esto es lo que nos enseñan los Maestros.        Quizás muchos de los que ahora estáis leyendo este post habéis experimentado el hecho de estar conscientes más allá del cuerpo físico. Esto suele ocurrir con bastante frecuencia. A veces, en un accidente, en una enfermedad grave, en una operación quirúrgica, algunas personas han experimentado la sensación de existir fuera del organismo. La percepción del cuerpo físico como una “cosa diferente a ellos mismos”. Este fenómeno va en la línea de lo que popularmente está descrito como el “viaje astral” o la “proyección psíquica”. No necesitamos capacitarnos en esas técnicas, por supuesto, pero esos fenómenos hacen alusión al hecho de que, si somos capaces de expresar actividades conscientes más allá del cuerpo físico, la experiencia de la muerte dejará de tener su valor dramático, vinculado al...

La Muerte: una simple cuestión de Consciencia

Necesitamos encontrar respuestas en el campo de la experimentación, la realización que nos demuestre que el cuerpo físico ha sido solamente un nivel de identificación falso. El cuerpo físico ha nacido y dentro de este ciclo morirá. Es necesario entender que existen dos niveles  y la clave para desenvolver realmente la consciencia de inmortalidad es no confundirlos. Todo es una cuestión de Consciencia. A veces es difícil determinar el conocimiento de ello en nuestra experiencia ¿Qué es la Consciencia? Es la facultad de darse cuenta. Nos damos cuenta que existe algo más allá de nosotros. Una relación entre lo que somos y lo que aparentemente no somos. La muerte es solamente una cuestión de “darse cuenta”. No se trata de desarrollar facultades especiales. Estas enseñanzas son para todos. No es la primera vez que vamos a morir. De hecho, es una de las experiencias más habituales en la larga cadena de nuestra existencia. Hemos pasado por ella muchas veces. Y aunque ahora no lo recordemos directamente, necesitamos entender que nuestra vida actual es simplemente una experiencia más en el cómputo total de muchísimas experiencias idénticas o muy parecidas. Se trata de la percepción natural de un enfoque distinto. La Muerte no es más que una simple cuestión de Consciencia....