nav-left cat-right
cat-right

Dice Rabindranath Tagore

Rabindranath Tagore (1861 – 1941) fue un poeta bengalí, filósofo del movimiento Brahmo Samaj (posteriormente convertido al hinduismo), artista, dramaturgo, músico, novelista y autor de canciones. Fue premiado con el Premio Nobel de Literatura en 1913, convirtiéndose así en el primer laureado no europeo en obtener este reconocimiento. Creó una escuela experimental establecida según la tradicional estructura brahmacharya. Hoy en día la institución es conocida como la Universidad Visva Bharati, bajo el control del gobierno indio.

Una excepcional oportunidad

        Existe una oportunidad que nos ofrecerá el momento de la muerte y es la ocasión de expandir nuestra Consciencia. Al seguir enseñanzas que nos sumergen en el Arte de Saber Morir, nos entrenamos para que cuando llegue ese momento, estemos preparados iniciáticamente, es decir, listos para vivirlo de manera que la experiencia se convierta en una expansión de Consciencia. Una expansión de Consciencia que quedará en nuestra manera de ser. Habremos pasado la muerte, pero esa experiencia quedará como beneficio cuando volvamos a encarnar. Experimentaremos la vida desde otros puntos de vista diferentes a como la hemos experimentado en el presente. Esa futura vida tendrá la esencia, el resumen, el beneficio de que ya hemos vivido la experiencia de la muerte en forma iniciática, de una manera autoconsciente.      Esta manera de enfrentar los estudios del Arte de Saber Morir pues, marca una gran diferencia con cualquier sistema que se acerca a la experiencia de la muerte desde un punto de vista, llamémoslo profano o “común”. Estos sistemas tienen su valor, por supuesto, ya que pueden darnos una gran cantidad de recursos para que cuando fallezcamos, podamos vivir la experiencia de la mejor manera posible: con menos miedo, máxima fe, sin dolor… pero el Arte de Saber Morir no habla de ello. El enfoque que desarrolla este Arte está dirigido a que la muerte sea uno de los instantes más importantes de toda nuestra existencia. Que podamos elevarnos de tal manera que sea posible vivirlo de una manera completamente distinta a como lo hemos vivido hasta ahora.      En las Escuelas de desenvolvimiento Espiritual o en las Ordenes Iniciáticas ya existen ceremonias que emulan este movimiento de consciencia de un estado a otro, ceremonias que son llamadas Iniciaciones. Tienen un gran valor, sobre todo cuando se muere a los antiguos patrones de conducta ignorante y se intenta nacer a una manera superior de ser. Pero aquí estamos hablando de otra cosa. No estamos hablando de simbolismo. Hablamos de entrar en una nueva manera de ser, de valorar las cosas, mucho más allá del plano tridimensional. A ese hecho es al que nosotros nos referimos como “concepto iniciático de la muerte”, idea que se separa mucho de una simple consideración simbólica o de intención y se basa, como veremos en futuros posts, en el aspecto de la Consciencia de “poder experimentar” y transformar nuestro...

El Sentido Iniciático de la Muerte

              Existe una manera iniciática de morir. No nos referimos a la muerte simbólica de las Escuelas de Misterios. Hacemos referencia a la excepcional oportunidad que ofrece el momento de la muerte en sentido Iniciático. Nuestro aprendizaje en el arte de saber morir no implica, únicamente, un proceso acerca de cómo perder el miedo a la muerte o el saber enfrentar a la muerte. También involucra un proceso de desenvolvimiento de Consciencia. Es un acrecentamiento gradual de nuestra manera de ser con relación a nuestras grandes posibilidades. Es decir, es un enfoque de perfeccionamiento para nosotros mismos.      La muerte, ese evento que denominamos la muerte, desde el punto de vista Cabalístico, ya lo hemos vivido infinidad de veces. Ahora estamos frente a la posibilidad de aprovechar, cuando llegue el momento, una experiencia de manera completamente distinta a la que seguramente hemos utilizado en el pasado, en otras vidas. Hablamos de saber utilizar la experiencia de la muerte como un gran acontecimiento en nuestra Vida, de manera que no sea una experiencia de muerte común, sino un gran suceso del que vamos a extraer las máximas posibilidades que el evento tiene.     Este enfoque del arte de saber morir es lo que llamábamos al inicio del post “una manera iniciática de enfrentar la experiencia de la muerte”, entendiendo por iniciática la posibilidad de desenvolver la Consciencia, el poder que nos hace “ser más conscientes”. El sendero de la Iniciación es el sendero que habla de las diferentes expansiones de consciencia que convierten a un ser humano normal en un Maestro. Si nosotros sabemos aprovechar el acontecimiento de la muerte, no sólo lo viviremos de una manera distinta, sino que también sabremos utilizarlo de una manera iluminadora. Ese es el sentido iniciático de la muerte. La muerte se convierte en una...

Dice un Iniciado, Eliphas Levi…

Eliphas Levi (1810-1875) también conocido como Alphonse Louis Constant, fue un autor francés cuyos conocimientos eran propios de nuestra tradición cabalística. Fue un sabio prominente para el esoterismo del siglo XIX, siendo reconocido principalmente por su obra “Dogma y Ritual de Alta Magia”. A partir de las enseñanzas de este Iniciado podemos aprender mucho. Dice acerca de nuestro tema: “La muerte no tiene existencia en el Sanctum Regnum (es decir, en el Reino de la Verdad, en la realidad del ser), un cambio, sin importar lo terrible que sea, demuestra movimiento y el movimiento es vida. Solamente aquellos que han intentado reprimir el desnudar del espíritu han tratado de crear una muerte real. Todos estamos muriendo y siendo renovados todos los días, porque cada día nuestros cuerpos han cambiado en cierta extensión. Hay que comprender bien que la corriente de la vida en el progreso de las almas es regulada por una ley de desarrollo que conduce al individuo en ascenso” El autor hace una alusión directa al concepto de constante cambio y transformación. Renacer cada día. Aquí él dice: “todos estamos de alguna manera muriendo”, pero enseguida agrega: “y siendo renovados todos los días”. Nosotros opinamos que es mejor decir: “estamos siendo renovados y cada día renacemos”. Sin embargo, desde otra  perspectiva también es correcto decir que cada día nos estamos acercando un poco más a esta experiencia final. De alguna manera estamos cambiando. Todo esto forma parte de “una corriente de la Vida” y esta corriente es el modo natural que tiene la consciencia para expresarse. No, no hay que aceptar la Muerte de una manera demasiado trágica. Hemos de recordar siempre que forma parte de un proceso...

La Muerte No Existe

Aquello que somos realmente, es Divino e inmortal. Aquello que es capaz de morir (entiéndase “Cambiar”) es la personalidad transitoria. Según el árbol de la Vida cabalístico, “la personalidad” está compuesta por los Sephiroth (Esferas o cuerpos) numerados con el número 10, el 9, el 8, y el 7. Uno de los grandes problemas o de las grandes dificultades que tiene el ser humano para entender el concepto de “constante cambio” o de “cambio final denominado Muerte”  se debe a que no sabe muy bien en qué consiste. No sabe cómo está formado el Ser Humano, cómo está compuesto, cuáles son las facetas de su ser. Existe una falsa identificación con la personalidad transitoria. La Cábala provee un sistema muy bien definido que permite descubrir la constitución del Ser Humano tal como realmente es. La expresión más importante de este sistema es el diagrama del Árbol de la Vida. En este esquema,  las esferas están numeradas de la 1 a la 10. La más alta es la 1, la más baja la 10 y entre todas, se puede explicar el funcionamiento integral de un Ser Humano. La esfera número diez, la más baja, representa el cuerpo físico. Así, podemos apreciar que un ser humano es mucho más que un cuerpo físico… es este, más otras nueve esferas. En hebreo, las esferas se llaman sefirá, en plural sefirot. También las podemos llamar “cuerpos”, “planos”, “vehículos” y el conocimiento esotérico de todas las tradiciones verdaderas coinciden en esto aunque utilicen otro lenguaje y otros diagramas. El ser humano está compuesto por un número definido de sefirot. Aquello que un ser humano es realmente, lo consideramos “Divino e Inmortal”. Ser “Divino e Inmortal” significa que estamos formados por un nivel que no pasa por esa experiencia que denominamos “la muerte”, tal como nosotros la estamos viendo y experimentando en el plano...