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Dice Rudolf Steiner

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Rudolf Steiner (1861– 1925) fue un filósofo austríaco, polifacético, que se expresó también como escritor, educador, artista, dramaturgo. Fue también un destacado ocultista. Fundó la antroposofía, que dio marco teórico a otras creaciones como la educación Waldorf, la agricultura biodinámica, la medicina antroposófica y la euritmia. Una de sus mayores influencias fue Johann Wolfgang Goethe.

Aquí algunas reflexiones de Steiner sobre la Muerte:

 

«La parte inmortal del hombre es el espíritu. Ya vimos cuándo penetró éste en el cuerpo. Pero antes, el espíritu pertenecía a otras regiones y sólo pudo asociarse con el cuerpo, cuando este último adquirió un determinado nivel de desarrollo evolutivo. Sólo cuando entendamos plenamente, cómo se produjo esa vinculación, podremos reconocer el significado del nacimiento y de la muerte y comprender la naturaleza del espíritu eterno».

 

“Si bien todo lo que se podría llamar substancia etérea, o vital, se dispersa en todo el éter universal, queda, no obstante, algo como una esencia, la que para el hombre jamás puede perderse en el curso posterior de su existencia; él la lleva consigo, como una especie de extracto sacado del cuadro recordativo de su vida, a todas sus futuras encarnaciones, si bien no lo puede recordar.”

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“Después de cada vida terrenal se añade una hoja nueva al libro de las vidas. Esto incrementa la esencia de las mismas y si las vidas pasadas fueron fructíferas, esto hace que la subsiguiente se desarrolle de la manera correspondiente…”

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“Toda la alegría y todos los dolores vinculados con el cuadro de la vida no aparecen en dicho recuerdo retrospectivo, de modo que frente al cuadro recordativo se está situado tan objetivamente como frente a una obra pictórica. Si esta es el retrato de una persona que está triste y llena de sufrimiento, la observamos, no obstante, objetivamente. Si bien podemos sentir su tristeza, no sentimos directamente su dolor. Lo mismo ocurre con las imágenes del cuadro recordativo inmediatamente después de la muerte: el mismo se extiende y dentro de lapsos de tiempo sorprendentemente breves, se perciben todos los pormenores de la vida pasada.”

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“Un momento de mucha importancia para el hombre fallecido es aquel inmediatamente después de la muerte, momento que ciertamente dura algún tiempo, horas y hasta días. En tal estado pasa delante el alma del difunto, como un gran cuadro recordativo, toda la vida de la última encarnación.”

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(Extraído de Teosofía de los Rosacruces. sobre el fenómeno de la Muerte y Atlantida y Lemuria. La crónica de Akasha).

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