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Los Tres Pilares y El Cordón de Plata

. ¿Cómo es la vida en el ser humano? En realidad estamos preguntando qué es un ser humano. Y cuando realizamos esta pregunta, necesitamos adentrarnos en las ontologías que nos explican, desde la noche de los tiempos y a través de diferentes tradiciones, como es la constitución del ser humano. En este blog utilizamos explicaciones que están muy arraigadas en nuestra tradición judeo-cristiana, principalmente dentro de las características de la Qabalah. Sin embargo, una ontología oriental, por ejemplo, basada en el budismo esotérico o tibetano, describirá la composición de los diferentes estratos de un humano en forma coincidente con la nuestra, lo único que cambiaría sería la terminología. Todas las verdaderas tradiciones coinciden en la descripción de aquello que es un ser humano. En base a nuestra Tradición, podemos decir que todo ser humano está vivo a través de tres grandes expresiones que son los tres pilares de su constitución: la Consciencia, la Vida y la Materia. La Consciencia y la Vida se expresan en algo, en materia, en substancia, en un contorno, en un límite y esto produce movimiento dentro de esa limitación. Una limitación que está dentro del espacio y del tiempo. Donde hay movimiento, hay vida. Todo aquello que observamos en la creación tiene movimiento de una o de otra índole, por lo cual, todo lo que vemos está vivo. Podemos decir que la Consciencia “está dormida” en un estadio tan sencillo de la creación como es el estadio mineral. Luego está soñando, dice la Tradición, en el mundo de las plantas. Despierta en el mundo animal y en el Reino Humano, ya más allá de ese despertar, se dice que estamos recobrando la Consciencia, conociendo quiénes somos realmente. Esos tres pilares que mencionamos conforman un rasgo, un fenómeno, una característica que exotéricamente ya se ha descrito en muchas obras: “el cordón de plata”. Un vínculo entre lo superior, que es el origen, lo inmortal en un ser humano y su expresión en lo...

Vida Vs. Muerte

¿Qué, qué es la muerte? Para poder entender ¿qué es la muerte en profundidad realmente? hemos de contestarnos ¿qué es la vida? Imagen: Valami meghal, valami születik… flickr:kikasz/2793151422 Cuando nos hacemos la pregunta de qué es la vida, si realmente la observamos con suficiente profundidad, vemos que es una pregunta de dimensiones Cósmicas y que debemos empezar desde una perspectiva lo más experimental posible para que nos sirva en las cuestiones de la vida diaria. Así que en el momento en el que nosotros nos formulamos esta pregunta de qué es la vida, hemos de comenzar en el punto que más nos interesa que somos nosotros mismos. Es decir que hemos de saber observar la vida desde la perspectiva del ser humano, aunque el conocimiento espiritual considera que todo lo que existe está vivo, son diferentes grados de expresión de la vida. Para detectar la vida partimos de una premisa, partimos de una hipótesis de trabajo muy experimental y es que la existencia de una cierta actividad en la forma, en la materia, cuando existe esa actividad decimos: esto es el testimonio de que existe vida. Donde quiera que miremos si sabemos mirar podremos ver que existe actividad. Actividad sinónimo de movimiento. Movimiento sinónimo de vibración. Donde existe vibración, donde existe movimiento, donde existen fuerzas en operación, donde hay expresión de energía, donde quiera que miremos eso es una manifestación de la vida. Así que nuestra perspectiva va a través de estas premisas, como hipótesis de trabajo para entender como estamos formados. Que un ser humano realmente ¿qué es? y cuando entendemos lo que es un ser humano en una cierta medida podemos encontrar las correspondencias en el cosmos entero en el universo entero. Y de estas correspondencias y de esta perspectiva de lo que nosotros realmente somos derivamos los aspectos prácticos que nos permiten enfrentar la experiencia de la muerte desde una perspectiva iniciática. Dicho de otra manera más simple, si no tenemos un mínimo conocimiento de cómo estamos formados no podemos entender cómo es la experiencia de la...

El Libro Tibetano de los Muertos

El Bardo Thodol llamado también “El libro tibetano de los muertos”, es una guía de orientación para los muertos después de la Gran Transición. En el budismo del Tíbet se piensa que la muerte dura 49 días, por lo que el libro enseña cuestiones a tener presente durante el período intermedio entre una encarnación y otra (Bardo)....

Una excepcional oportunidad

        Existe una oportunidad que nos ofrecerá el momento de la muerte y es la ocasión de expandir nuestra Consciencia. Al seguir enseñanzas que nos sumergen en el Arte de Saber Morir, nos entrenamos para que cuando llegue ese momento, estemos preparados iniciáticamente, es decir, listos para vivirlo de manera que la experiencia se convierta en una expansión de Consciencia. Una expansión de Consciencia que quedará en nuestra manera de ser. Habremos pasado la muerte, pero esa experiencia quedará como beneficio cuando volvamos a encarnar. Experimentaremos la vida desde otros puntos de vista diferentes a como la hemos experimentado en el presente. Esa futura vida tendrá la esencia, el resumen, el beneficio de que ya hemos vivido la experiencia de la muerte en forma iniciática, de una manera autoconsciente.      Esta manera de enfrentar los estudios del Arte de Saber Morir pues, marca una gran diferencia con cualquier sistema que se acerca a la experiencia de la muerte desde un punto de vista, llamémoslo profano o “común”. Estos sistemas tienen su valor, por supuesto, ya que pueden darnos una gran cantidad de recursos para que cuando fallezcamos, podamos vivir la experiencia de la mejor manera posible: con menos miedo, máxima fe, sin dolor… pero el Arte de Saber Morir no habla de ello. El enfoque que desarrolla este Arte está dirigido a que la muerte sea uno de los instantes más importantes de toda nuestra existencia. Que podamos elevarnos de tal manera que sea posible vivirlo de una manera completamente distinta a como lo hemos vivido hasta ahora.      En las Escuelas de desenvolvimiento Espiritual o en las Ordenes Iniciáticas ya existen ceremonias que emulan este movimiento de consciencia de un estado a otro, ceremonias que son llamadas Iniciaciones. Tienen un gran valor, sobre todo cuando se muere a los antiguos patrones de conducta ignorante y se intenta nacer a una manera superior de ser. Pero aquí estamos hablando de otra cosa. No estamos hablando de simbolismo. Hablamos de entrar en una nueva manera de ser, de valorar las cosas, mucho más allá del plano tridimensional. A ese hecho es al que nosotros nos referimos como “concepto iniciático de la muerte”, idea que se separa mucho de una simple consideración simbólica o de intención y se basa, como veremos en futuros posts, en el aspecto de la Consciencia de “poder experimentar” y transformar nuestro...

No tiene importancia…

           Para el Maestro que ha trascendido la noción dualista de la vida y de la muerte, la destrucción del envoltorio físico, que tanto entristece al no iniciado, es de poca importancia. Pues sí, para un Maestro, el cual su desenvolvimiento de consciencia y su alto grado de espiritualidad le han permitido trascender estos conceptos, el hecho de perder su cuerpo físico es de poca importancia.    Para nosotros, entendiendo el común sentir de la gente, es una catástrofe. Si tenemos la oportunidad de encontrarnos con diferentes Maestros espirituales verdaderos, personas que consideremos como individuos que expresan altos grados de espiritualidad y les preguntamos acerca de la experiencia de la muerte, seguramente veremos que, todos ellos sin excepción, coinciden en los mismos puntos de vista. Y esos puntos de vista tienen una gran relevancia en su existencia. La pérdida de su cuerpo físico no les entristece en absoluto.      Un hecho que al no-iniciado entristece mucho, tanto si se trata de su propio cuerpo como si se trata del cuerpo de un ser querido. La experiencia se suele vivir como una verdadera pérdida. Pero el Iniciado, el Adepto, el Maestro, no lo vive de esta manera. Y este hecho es uno de los rasgos que define la Maestría espiritual. En otras palabras: Nadie pude llegar a ser un Maestro espiritual o un Adepto si no tiene estas características de Consciencia en relación a la experiencia de la...

El Sentido Iniciático de la Muerte

              Existe una manera iniciática de morir. No nos referimos a la muerte simbólica de las Escuelas de Misterios. Hacemos referencia a la excepcional oportunidad que ofrece el momento de la muerte en sentido Iniciático. Nuestro aprendizaje en el arte de saber morir no implica, únicamente, un proceso acerca de cómo perder el miedo a la muerte o el saber enfrentar a la muerte. También involucra un proceso de desenvolvimiento de Consciencia. Es un acrecentamiento gradual de nuestra manera de ser con relación a nuestras grandes posibilidades. Es decir, es un enfoque de perfeccionamiento para nosotros mismos.      La muerte, ese evento que denominamos la muerte, desde el punto de vista Cabalístico, ya lo hemos vivido infinidad de veces. Ahora estamos frente a la posibilidad de aprovechar, cuando llegue el momento, una experiencia de manera completamente distinta a la que seguramente hemos utilizado en el pasado, en otras vidas. Hablamos de saber utilizar la experiencia de la muerte como un gran acontecimiento en nuestra Vida, de manera que no sea una experiencia de muerte común, sino un gran suceso del que vamos a extraer las máximas posibilidades que el evento tiene.     Este enfoque del arte de saber morir es lo que llamábamos al inicio del post “una manera iniciática de enfrentar la experiencia de la muerte”, entendiendo por iniciática la posibilidad de desenvolver la Consciencia, el poder que nos hace “ser más conscientes”. El sendero de la Iniciación es el sendero que habla de las diferentes expansiones de consciencia que convierten a un ser humano normal en un Maestro. Si nosotros sabemos aprovechar el acontecimiento de la muerte, no sólo lo viviremos de una manera distinta, sino que también sabremos utilizarlo de una manera iluminadora. Ese es el sentido iniciático de la muerte. La muerte se convierte en una...