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Dice Rabindranath Tagore

Rabindranath Tagore (1861 – 1941) fue un poeta bengalí, filósofo del movimiento Brahmo Samaj (posteriormente convertido al hinduismo), artista, dramaturgo, músico, novelista y autor de canciones. Fue premiado con el Premio Nobel de Literatura en 1913, convirtiéndose así en el primer laureado no europeo en obtener este reconocimiento. Creó una escuela experimental establecida según la tradicional estructura brahmacharya. Hoy en día la institución es conocida como la Universidad Visva Bharati, bajo el control del gobierno indio.

Dice Rudolf Steiner

Rudolf Steiner (1861– 1925) fue un filósofo austríaco, polifacético, que se expresó también como escritor, educador, artista, dramaturgo. Fue también un destacado ocultista. Fundó la antroposofía, que dio marco teórico a otras creaciones como la educación Waldorf, la agricultura biodinámica, la medicina antroposófica y la euritmia. Una de sus mayores influencias fue Johann Wolfgang Goethe.

Aquí algunas reflexiones de Steiner sobre la Muerte:

Dice Aurobindo…

Sri Aurobindo (Calcuta 1872 – Pondicherry 1950). Fue un poeta y Maestro Hindú que vivió a principios del siglo XX. Participó en el movimiento nacionalista de Bengala e influyó en el pensamiento de la India a través del periódico Bande Mataram, difusor de sus enseñanzas. Inspirada en sus principios, su discípula Mirra Alfassa, más conocida como La Madre, fundó una pequeña ciudad conocida como Auroville. . Algunas de sus reflexiones sobre la muerte le llevan a coincidir con otros Maestros: . “¿Qué es, pues, esto que llamas Muerte? ¿Puede Dios morir? Oh, tú, que temes la muerte, es la vida la que ha ido a ti jugando con la cabeza de un muerto y oculta tras una máscara de terror” “Oh muerte, nuestro amigo enmascarado y creador de oportunidades, cuando vayas a abrir la puerta, no dudes en decírnoslo de antemano, pues no somos nosotros de esos que se estremecen al oír tu gemido de hierro” “La inmortalidad no es la supervivencia de la personalidad mental después de la muerte, aunque también eso es cierto, sino la posesión despierta del Ser —que no está sujeto al nacimiento ni a la muerte—, cuyo cuerpo es solo un instrumento y una proyección” “La Muerte construyó este mundo para poder vivir en él. ¿Suprimirías la muerte? Entonces perecerá también la vida. No puedes abolir la muerte, pero podrías transformarla en una gran vida.” “Si hubiese solo Vida y no muerte, no podría haber inmortalidad; si hubiese solo amor y no crueldad, la alegría solo sería un embeleso tibio y efímero; si hubiese solo razón y no ignorancia, nuestro mayor logro no excedería un racionalismo limitado y una sabiduría mundana.” “Transformada, la Muerte se convierte en Vida que es Inmortalidad; transfigurada, la Crueldad se convierte en Amor que es éxtasis irresistible; transmutada, la Ignorancia se convierte en Luz que sobrepasa la sabiduría y el conocimiento. En consecuencia, cuando la Tierra ya no necesite morir para progresar, no habrá más muerte. Cuando la Tierra ya no necesite sufrir para progresar, no habrá más sufrimiento. Y cuando la Tierra ya no necesite odiar para amar, no habrá más odio.”...

Dice el Maestro Morya

Se puede considerar una cadena de encarnaciones como una secuencia de vidas separadas, pero es mejor mirar toda la cadena de encarnaciones como una vida. Ciertamente, la vida es una; desde el momento del dominio de la conciencia humana, la vida con todo lo que implica no cesa, y las corrientes cósmicas circundantes evocan las mismas sensaciones en todas las fases de la vida. Esta es una de las condiciones de la vida más unificadora, probando la individualidad innata de todos los principios.

La Muerte es una Ilusión por Thich Nhat Hanh

    Thich Nhat Hanh, es un Maestro Zen nacido en Vietnam en 1926. Se le reconoce mundialmente por ser un gran activista por la paz.  Actualmente vive en Francia, en una comunidad budista llamada Plum Village fundada en 1982.    Aquí difundimos el fragmento de un reportaje realizado hace relativamente poco, en el que este Maestro nos expone la idea de “La Muerte como ilusión” desde una perspectiva budista....

Dice Alexandra David-Néel

  “Sólo siento indiferencia ante lo que pueda ocurrir, ya sean dificultades, sufrimiento, vida y muerte. En realidad, caemos en la inquietud y el temor porque nos importa demasiado nuestra vida y nuestro confort. Pues, la sabiduría consiste en no permitir que me invada la agitación. Si el final está cerca, no tiene la menor importancia”.   Louise Eugénie Alexandrine Marie David, conocida por su pseudónimo Alexandra David-Néel, ha sido orientalista, escritora y exploradora nata, viajó por la vida en cualquiera de sus dimensiones, incluida la geografía del planeta. Fue fotógrafa, compositora, budista y conferenciante, entre otros oficios que nunca dejaron de ser vertientes diferentes de su principal objetivo: la exploración, la búsqueda. Nació el 24.10. 1868 en Paris y a los 25 años había viajado ya a la India y a Túnez. Se casa en 1904 con el ingeniero Phillippe Néel, pero no cesa de viajar por el mundo para encontrar respuestas al sentido de la vida, manteniendo contacto amical con él hasta su muerte. En 1912 se convierte en la primera mujer occidental en ser recibida por el Dalaí Lama en Kalimpong (Bengala / India) y en 1924 llegó a visitar Lhasa, la capital prohibida del Tíbet, caminando y disfrazada de mendiga tibetana. Vive durante años en el Monasterio de Kumbum (cerca de Mongolía), los monjes la consideran una hermana y la llaman ”lámpara de sabiduría”. En 1914 conoce al joven tibetano Yongden, que enseguida reconoce en ella a su maestra y quiere acompañarla en sus expediciones. Alexandra lo contrata a su servicio y lo adopta años más tarde y ya nunca más se separaría de ella, siendo su porteador, cocinero, secretario y, finalmente, colaborador en las traducciones de los libros sagrados tibetanos. Durante todos estos años, Alexandra estudia (entre otro) la doctrina de la inmortalidad por excelencia: el Taoísmo “Nuestro mundo no es sino una forma, una fase de la  “Existencia en Sí” – el Tao – que ninguna palabra puede describir, que ningún pensamiento puede alcanzar. El comienzo de nuestro mundo se sitúa en el caos de donde emerge y donde todo se reintegra. En el caos existen energías latentes o respiraciones (alientos) que pasaron de un estado sutil a un estado cada vez más material. De estos alientos inferiores está hecho el ser humano. Al encarnarse, el aliento puro (sutil) se combina con los elementos toscos que constituyen la sustancia material del cuerpo. La separación de este aliento superior de la materia tosca lo llamamos “muerte”, pero la energía sutil persiste.” Al final, Alexandra y Yongden se instalan en Digne-les-Bains. Yongden muere en 1955,...